Una buena actividad para hacer con los niños en vacaciones y aprovechar de generar elementos para ordenar en la vuelta a clases. Esta es una manualidad divertida, con colores, que permite creatividad y además, deja que los niños elijan la cara y expresión a poner, buscando una que los represente, guste o identifique.

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Paso 1: Encuentra un frasco: Recicla

Lo primero es encontrar uno o más jarros con la forma correcta. Te recomendamos usar frascos usados de mermelada, café o mayonesa. Pero si no tienes, puedes encontrar frascos nuevos en muchos lugares. De hecho, puedes probar haciendo frascos de distintas formas y tamaños. Ah, y obviamente a buscar la pintura amarilla. Ideal acrílico al agua (para pincel o en spray).

Paso 2: Pintar y secar

Usando la pintura amarilla, asegúrate por un lado de pintar parejo y completamente el interior del frasco. Por otro lado, ten la precaución de limpiar muy bien todo el exterior del mismo ya que se notarán los papeles y etiquetas que queden como resto. Aplica una segunda o tercera capa si es necesario.

Paso 3: Agrega la cara

Finalmente, una vez todo seco, toca agregar la expresión o dibujo de la cara. Puedes probar con una cara impresa, con un lápiz o marcador permanente aunque yo personalmente prefiero usar un plumón de pizarra blanca, de esos que puedes borrar, así puedes ir cambiando la cara cuando se te de la gana.

Paso 4: ¡Prueba distintas expresiones y caras!

Bueno, una vez que ya tienes el frasco amarillo, el resto depende de tu creatividad. ¡Aprovecha! Hay un mundo de emojis y caras de lego por explorar. ;D