En casa hemos hecho de forma casera un frasco para poner cada día las cosas buenas que nos han pasado.
Así cuando tengamos un mal día, bastará con ir al tarro, seleccionar un papel al azar y leerlo.

Simplemente en un frasco que tenía en casa, he puesto una etiqueta y hemos empezado a llenarlo.

Lo recomiendo para los niños, ya que resulta muy eficiente y estimulante para ellos. Además es una forma de recordar las cosas que hemos hecho cada día y para dar las gracias por lo afortunados que somos.

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