Necesitaba para la entrada del departamento, un lugar donde mi hijo de 4 años, pudiera ponerse los zapatos, donde dejar mi bolso, y que sirviera de apoyo.
No encontraba lo que me gustaba y decidí hacerlo yo misma. Quería algo en tonos pastel y que combinara con el resto de la casa. Además, quería ocupar el espacio completo de una pared.
Tenía una tabla de madera natural desde hace años, no sabía que uso darle y tras, darle varias vueltas, decidí utilizarlo. Compré unas patas por internet ( que, me costó mucho encontrar las que quería) y con un retal de tela y un poco de guata (napa) ya tenía todos los materiales.

El primer paso, es, si procede, limpiar la tabla de madera. En mi caso estaba nueva por lo tanto, solo pasé un paño para retirarle el polvo.
Después, presenté la napa en la madera y puse la tela encima, de tal manera que, el asiento quedaba acolchado y mullido.
Dejando un margen de unos diez centímetros por los cuatro lados, me dispuse a clavar clavos en la tela, doblando a su vez para que quedará bien rematada, comenzando desde el centro y estirando bien la tela. Alterné de un lado y otro para que no salieran arrugas y fui clavandolos poco a poco por la parte mas larga.
Las dos partes estrechas las dejé para el final, y rematé bien las esquinas con cuidado que quedaran bonitas. Aunque no se vean, debe estar lo mejor posible.
Por ultimo, coloqué las patas. Medí bien, para que estuvieran a la misma altura y solo tenía que atornillarlas y con un destornillador eléctrico fue muy fácil.

Mi banco estaba listo para usarse!!

El resultado me encanta, adorna, tiene utilidad y lo mejor: con muy poco esfuerzo y cosas que tenía en casa, lo he hecho.

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