¿Te acuerdas de los desteñidos y de la moda hippy de los años ’60? Pues han vuelto y con mucha fuerza, así que si quieres estar al día con esta tendencia en decoración, no deberías perderte este post. El hippismo trajo la moda de desteñir la ropa de color para que quedaran estampados un tanto psicodélicos, a menudo con técnicas tan caseras como hacer nudos en las prendas de ropa y ponerlas a remojar con cloro. Pues bien, ahora estamos ante el “revival” de esta técnica, que llega en una versión más sofisticada y aplicada al revés, es decir, tiñendo. En inglés se llama dip dye y significa sumergir una tela para teñirla. El objetivo del dip dye es conseguir un degradado de color en tejidos, madera, cerámica, papel… y en definitiva, cualquier material que pueda ser teñido o pintado. Una técnica que puede hacer cualquiera y que está en la línea de las ideas DIY económicas para decorar y vestir tu casa. ¿Quieres inspirarte un poco?

Frescura para tus paredes con el degradado

Tras ver estas fotos, creo que el dip dye aplicado en las paredes te gustará tanto como a mi. Es una forma ideal de darles luz y frescura, que puede quedar muy delicado si escoges un color pastel, o muy marcado si optas por un color más fuerte, como por ejemplo, el azul índigo. Sin embargo, aplicar el degradado sobre paredes no es tan fácil como hacerlo en tejidos, necesitas más inversión en material y tener las instrucciones muy claras para que los cambios entre los distintos tonos de color prácticamente no se noten. En primer lugar, es fundamental aplicarle a la pared una capa de imprimación o fijador al agua, que es lo que nos permitirá pintar encima y difuminar el color. Tras la imprimación, tendrás que tener ya preparados los 2 o 3 tonos que quieres degradar y pintar la parte inferior con el más oscuro y la parte superior, con el más claro. Por último, antes de que se seque la pintura, utiliza una esponja para difuminar la unión entre los distintos tonos.

Cortinas para alegrar el ambiente

Aplicar el dip dye en textiles ya es otra historia, la técnica es mucho más fácil y rápida que en el caso de las paredes y el resultado, igual de bonito. Las cortinas son ideales para empezar a experimentar con el degradado ¿te animas a probarlo? Necesitarás un recipiente con agua hirviendo, la tinta, sal, una cuchara de palo para revolver y guantes para no mancharte las manos. Es tan fácil como poner el agua hirviendo en el recipiente y disolver la tinta con la cantidad de sal que te indiquen las instrucciones del producto. Mézclalo bien y procede a mojar las cortinas, luego introduce la parte inferior en el agua teñida por fases, ya que cuánto más tiempo dejes una parte de las cortinas en remojo, más oscuro quedará. ¿Sencillo, verdad?

Dip dye para todo tipo de textiles

El mismo proceso que hemos seguido para teñir las cortinas, sirve también para degradar todo tipo de textiles: cojines, cubrecamas, sábanas, ropa… Fíjate en que también puedes jugar con qué partes del tejido tiñes y cuáles no. Por ejemplo, en el caso de las fundas de almohadas puedes degradar los dos laterales, uno solo o bien que el degradado vaya del centro hacia afuera. ¡Tú decides!

Cómo aplicar el degradado en un piso

Dentro de lo que es la tendencia del degradado, se ha puesto de moda pintar solo determinadas partes de todo tipo de objetos, como por ejemplo, las patas de sillas o mesas. En este caso te mostramos un ejemplo aplicado sobre 3 pisos, cada uno de ellos con un estilo diferente: en degradado, con cenefa y liso. Todos son muy fáciles, como puedes ver en los foto tutoriales.

¡Degradado para todo!

Lo mejor de la decoración con degradado es que la puedes aplicar prácticamente en cualquier objeto de tu casa, y si no te lo crees, mira las imágenes… A mí personalmente me encanta el ejemplo del escritorio, porque todos tenemos algún escritorio, velador o comoda donde poder aplicar el degradado. Aunque ya ves que las opciones son infinitas y los acabados increíbles.

¿Qué te parece la decoración con degradado y el dip dye?

Fuente: habitissimo

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